Sábado, Octubre 25, 2014

SOCIEDAD

Prostitución femenil y varonil en región Texcoco

MTI/ Texcoco Mass Media/María Luisa Vázquez Rojas
Publicada: Julio 11, 2011

Sexoservidoras y sexoservidores se han incrementado en la región de Texcoco.

Texcoco, México.- (Texcoco Mass Media).- En diversos puntos de los municipios de Texcoco, Atenco y Tezoyuca existe un número importante de mujeres y hombres que se dedican a la prostitución, actividad que han hecho su modo de vida personal y familiar.

Addy, una mujer de no más de 20 años oculta el rostro entre sus manos mientras permanece debajo del puente que conduce a Tocuila esperando algún cliente que quiera gozar de sus favores por la suma de 250 pesos. Aquí saco a veces hasta mil pesos en unas cuatro o cinco horas, donde trabajaba me pagaban 450 a la semana y había que aguantar el maltrato del patrón y de los clientes, dice la mujer, que nos pide nos retiremos porque hay dos clientes del otro lado de la carretera que ya la llaman.

Más adelante un poco antes de la entrada principal a San Salvador Atenco, un par de mujeres jóvenes ofrecen también sus servicios a la orilla de la carretera, una de ellas que dice llamarse Vicky y otra Dayan, aseguran que el pago es en efectivo, no hay alcohol de por medio como en el caso de las ficheras y solamente lo hacen con protección, el costo es de 250 pesos. Somos madres solteras, dice Vicky, trabajamos en Chiconcuac pero el sueldo era muy miserable, decidimos “vendernos” por horas y nos ha ido mucho mejor, somos primas, radicamos en un pueblo de Texcoco.

Antes de llegar a una gasolinera en las inmediaciones del municipio de Tezoyuca, dos sexoservidores como se hacen llamar aguardan clientes, ambos son hombres que se han travestidos, uno de ellos acepta charlar sobre ese trabajo, de apenas 22 años, estudiante de un tecnológico, se hace llamar Sulayma, dice dedicarse a esta actividad para pagar sus estudios, ayudar a su madre en los gastos familiares; asi como, pagar a sus hermanos menores sus estudios de secundaria y primaria. El otro sexoservidor dijo que su nombres es Ernesto, dedicado en el día al comercio y por las noches a la prostitución, se trasviste para convertirse en Alondra. Tengo 38 años y no quiero hablar más, camina unos pasos para abordar una camioneta para perderse en algún motel de las cercanías. Ambos sexoservidores viven en el municipio de Tezoyuca. Ninguno quiso hablar del costo de sus servicios.

Bajo el puente de Tepexpan, se resguarda de la lluvia Xavier, de 39 años de edad, delgado, moreno, de expresión más bien triste. Dice dedicarse a complacer a otros hombres, en su trabajo diurno gana apenas 80 pesos diarios, aquí llega a sacar hasta los 600 ó 700 pesos en unas cuantas horas. No me gusta travestirme, se me hace feo, solo uso ropa entallada y los camioneros se paran, ofrecen y si hay arreglo nos vamos a un motel o de plano arriba del camión, cobro 300 pesos por servicio. Originario de Atenco, está casado y tiene tres hijos. Tengo cuatro años dedicándome a esto, antes los municipales me pedían cuota para dejarme trabajar, pero ahora ya no, porque un día los federales les dijeron que aquí no podían intervenir parando coches o extorsionando personas, desde entonces no nos molestan, somos varios, hay días que viene dos o tres de Acolman, de Chiconcuac y de Tezoyuca. Para todos hay, mientras se despide para irse en un trailer arenero, son las once de la noche y la lluvia cae a cantaros.

En el cruce de Boyeros y la carretera Lechería – Los Reyes, dos mujeres y dos hombres esperan pacientes a sus clientes. Irma y Fanny son dos mujeres maduras, dicen tener 43 y 45 años, mientras los hombres, Sergio y Jonathan, solamente tienen 19 y 21 años. Ellos estudiantes de Chapingo, ellas madres solteras. Nuestros clientes son camioneros dicen ellas, mientras que los jóvenes estudiantes dicen que sus clientes son profesores, trabajadores de la misma universidad o gente de Texcoco que pasan buscando jovencitos en la calle Ursulo Galván, a un costado de la universidad. Somos muchachos pobres venidos de la sierra, nuestras familias necesitan dinero para sobrevivir y las ayudamos mandando lo que aquí ganamos, dice Sergio.

Irma dice que la utilidad es de 500 a 700 pesos diarios, no siempre trabajamos en este punto, ni a esta hora, (00:30 horas) lo hacemos más temprano, a eso de las seis o siete los areneros demandan mucho el servicio. El fin de semana es a esta hora cuando pasan los mismos camioneros o gente que anda de fiesta buscando el placer. El mejor día es el miércoles temprano. Hay miércoles que de las seis a las diez me llevo los mil o mil doscientos pesos.

Se detiene un vehículo adelante del semáforo, Jonathan camina, dice Sergio es un cliente que lo busca mucho, es profesor de la universidad y le da muy buen dinero. El carro arranca con rapidez, salpicando el agua de lluvia que ha quedado en la orilla de la carretera.

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